Por Laura Falcoff
“Sería bueno que el baile de tango siguiera evolucionando, que se mantuviera vivo; que no se cristalizaran formas”, dice Milena Plebs, interesada como bailarina, como coreógrafa, y también como observadora calificada, en los modos en que esta danza se manifiesta y cambia.
Su óptica es particularmente apreciada en un medio que la reconoce como la gran renovadora de la escena del tango danza junto a Miguel Angel Zotto, a partir de la creación de la compañía Tango x 2 –que compartieron hasta 1997-.
¿Por qué vías la evolución del baile de tango te parece posible?
Estoy pensando en la manera de hacerlo yo o en favorecer que otros lo hagan a través de lo que puedo escribir. Que el tango siga evolucionando, que aparezcan formas nuevas, no es sólo un deseo caprichoso. Lo que suele ocurrir es que cuando surge algo diferente, al poco tiempo se cristaliza y empiezan a verse clones repitiendo las mismas secuencias, parejas que se calcan unas a otras, a veces con diferente música pero con las mismas formas. Por eso me interesa especialmente el tema de la improvisación.
¿Entendida de qué manera?
En la de valorizar lo que tiene la improvisación de momento único, de ese momento de donde pueden surgir formas nuevas.
¿Cuál es tu punto de vista sobre el tango que se ve en la milonga y el que se ve en el escenario? Dejemos de lado el baile de las casas de tango, del que quizás no vale la penar hablar.
Como tampoco vale la pena hablar del de los campeonatos. Respecto de la pregunta creo, en primer lugar, que los profesores tendrían que tomarse mucho más tiempo y mucho más trabajo en la exploración de las muchas posibilidades que abre cada instancia del baile. El tango está formado por ciertos elementos, ciertos pasos que pueden combinarse de diferentes maneras. Habría que enseñar a los alumnos, a los bailarines en general –alguna gente lo hace, pero muy poca- en que el final de cada paso te deja abierta distintas posibilidades.
Y a esas innumerables combinaciones posibles apunta tu propuesta.
Habitualmente se enseñan bloques de secuencias que después cuesta mucho romper. Se ven bailarines, tanto en la milonga como en el escenario, que una vez que comienzan una secuencia no paran hasta que la terminan. Y en esa secuencia, que puede estar formada, digamos, por diez pasos, cada uno te da la opción de cortarla con quizás dos o tres alternativas diferentes. Hay que tomar una posición activa frente al aprendizaje del tango, no pasiva, tomando lo que el maestro me da o lo que copio de un video. La improvisación es un presente continuo, la coreografía ya ocurrió.
¿Podrías ampliar esta última idea?
La coreografía es presente en el momento en que uno la crea con su compañero en la sala de ensayos, buscando pasos. Una vez que se fijó y comienza a repetirse ya no es más presente, ya es pasado.
¿Considerás entonces que se podría o se debería, en alguna medida, llevar la improvisación al escenario?
No tengo hoy la respuesta. Sólo digo cosas sobre las que pienso; que después la reflexión se dé entre todos. Lo que sí puedo decirte es que los bailarines que hacen coreografías tienen que tomarse un trabajo particular para que su creación no se vea automática, fijada... aburrida. Algo muy obvio y básico para que esto no ocurra es conservar la marca, que el hombre siga en el escenario marcando los movimientos porque la dinámica que surge es totalmente otra. Creo que se trata de buscar la forma de que no haya tanta distancia entre lo que es bailar una coreografía y bailar improvisamente. No digo desterrar la coreografía, sino de conservar en ella la frescura y la organicidad del baile improvisado.
Y en cuanto a conceptos de espectáculos de baile, ¿viste algo que te interesara últimamente?
Me gustaron algunas partes del espectáculo de Natalia Games y Gabriel Angió, cuando logran verdaderamente una fusión entre tango y hip-hop, cosa que no ocurre siempre y que creo que tendrían que investigar más. Y en el Festival Cambalache de 2006 vi una pieza interesante de una bailarina -creo que sueca- con Ezequiel Farfaro, sobre una idea de ella; el punto de partida era el encuentro del tango con la danza contemporánea y la danza teatro. Había momentos en que lograban darle un nuevo significado al abrazo del tango; allí me parece que hay mucho para explorar, incluso con el abrazo roto.


