FOREVER TANGO
08-08-2008 00:00:00
La trayectoria de la revista musical Forever Tango comenzó de una manera no demasiado brillante en el año 1990. Para ser justos, el fracaso había resultado más económico que artístico. La compañía creada en aquel momento por Luis Bravo (un cellista nacido en la provincia argentina de Santiago del Estero) había logrado organizar una gira por la costa oeste norteamericana, desde San Diego hasta Vancouver, en Canadá; pero las críticas aparecían publicadas en cada ciudad en la que se presentaban, según contó más tarde Bravo, cuando el espectáculo ya había abandonado el lugar. La pérdida de medio millón de dólares que el productor reveló en su momento, sin embargo, fue recuperada con creces. Forever Tango continúa hasta hoy, casi diecisiete años después -con una única interrupción de cuatro años que siguió al fiasco inicial-, una carrera enormemente exitosa por los más diversos escenarios internacionales. Cabe agregar en este punto que el proyecto había nacido de una iniciativa conjunta de Luis Bravo y Lisandro Adrover, quien se ocupó de los arreglos instrumentales y durante muchos años fue el director musical de la compañía.
Parece difícil negar la responsabilidad de la revista musical Tango Argentino de Segovia y Orezzoli (París, 1984) no sólo en el renacimiento del interés internacional por el tango sino en la aparición de manifestaciones escénicas influidas por ella; o emparentadas, como se prefiera. Sin duda, el caso de Forever Tango es particularmente notable; en primer lugar, porque se mantiene en cartel superando récords de permanencia de espectáculos del mismo género, medida esa duración de 1994 hasta hoy; se puede mencionar otro datos significativo: Forever Tango hizo una temporada de quince meses en el Teatro Marquis, batiendo igualmente una marca para cualquier show de tango que se haya presentado alguna vez en Broadway. En segundo lugar, porque la renovación de artistas que tal permanencia en el tiempo inevitablemente acarrea, fue modificando ciertas características del show que, sin embargo, se conserva formalmente invariable.
En algún momento, Luis Bravo tuvo simultáneamente dos elencos haciendo el mismo espectáculo, uno radicado en San Francisco y el otro en Londres. Pero cuando la compañía visitó por única vez Buenos Aires, en noviembre de 1999 para hacer una función a beneficio en el Teatro Colón, ya no había más que una sola compañía.
En cuanto a formato, Forever Tango no se aparta demasiado de aquella tradicional estructura de "cabalgata musical tanguera", la que reúne escenificación de temas históricos del tango, lucidos bailes de parejas y números musicales y que se remonta a los inicios del género en la década de 1930. Un sintético repaso del programa de mano de Forever Tango arroja las siguientes descripciones de algunos números: escena en un burdel de los últimos años del siglo XIX con sus pupilas, sus cafishios y su madama; escena de los muchachos de "buena familia" bailando el tango prohibido; escena del tango en París; escena en la que se contrasta el machismo del varón y la sumisión de su compañera; escena humorística con el compadrito en plan de conquistar una mujer remisa. La imagen de un enorme bandoneón abriendo y cerrando el show, termina de subrayar el carácter claramente tópico de Forever Tango.
Entre los numerosos bailarines que pasaron por las filas del show, solo la pareja formada por Mayoral y Elsa María perteneció a su elenco y también –algunos años antes- al elenco de Tango Argentino. Otras nombres para destacar en diferentes épocas: Carlos Gavito y Marcela Durán (esta última hasta hoy, temporada 2006); César Coelho y Miriam Larici; Jorge Torres y Karina Piazza; Oscar Mandragán y Natalia Gómez Hill; Pedro Calveyra y Nora Robles; Gabriel Ortega y Sandra Bootz; Carlos Vera y Laura Marcarie; Julio Balmaceda y Corina, Melina Brufman y Claudio González. Hay que mencionar también a la refinada intérprete Guillermina Quiroga, que viene formando parte intermitentemente del elenco de Forever Tango desde 1994 hasta la actualidad.
A pesar de que la danza ocupa un lugar preponderante en Forever Tango y que, por otra parte, es el componente que más atrae al público y a la crítica fuera de Buenos Aires, Luis Bravo sostiene la importancia que para él tiene la música: "Yo salí –decía en la entrevista citada más arriba- con un espectáculo fuerte, decidido, y tuve que enfrentar un problema muy serio: mostrarle al mundo que el tango no es solamente una danza. En Forever... hay nueve números exclusivamente instrumentales. Y en el exterior, por efecto de Tango Argentino, el tango se consumía exclusivamente como danza". Y en otro orden de cosas contestaba a la pregunta de si los espectáculos posteriores al éxito internacional de Tango Argentino no le deben el haber abierto puertas en el exterior: “Nosotros hemos hecho las cosas bien. Creo que con eso las deudas están pagas”.