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Viernes 03 de Septiembre de 2010

LA VUELTA AL MUNDO

Compartir: ¿Qué es esto?
08-08-2008 00:00:00

por Pedro Ochoa



En el resto del mundo la popularidad de La Cumparsita es la misma que en el Río de la Plata. Es el tango por antonomasia. Con todo lo que eso implica.

El 30 de octubre de 1938 a las ocho de la noche la compañía del Mercury Theater dirigida por Orson Welles puso en el aire a través de la cadena CBS de Nueva York una versión radiofónica de la novela de H. G. Wells La guerra de los mundos. En principio un radioteatro más, el evento pasó a la historia por el poder de convicción de la representación, que hizo entrar en pánico a la población de los Estados Unidos, persuadida de que los marcianos habían invadido la tierra. Menos conocido es el hecho de que el primer boletín informativo del radioteatro, anunciando que habían sido detectadas explosiones sobre el planeta Marte y que algo se acercaba a gran velocidad hacia la tierra, interrumpió la transmisión de La Cumparsita que en esos momentos interpretaba, “con un toque de sentimiento hispánico”, la orquesta de Ramón Raquello desde el hotel Park Plaza.

Pola Negri fue el último gran romance de Rodolfo Valentino. En sus memorias, la actriz dejó testimonio de su primer encuentro con “Rudy”: “la orquesta tocaba el popular tango La Cumparsita. Rudy me invitó a bailar. Perdí la noción de ser una participante de la fiesta, y me sentí como algo aparte. Reducida a una esencia más extraña, dejé de tener conciencia de mí misma. Al ritmo primitivo del tango, volvió a mí el terror cuando la sexualidad verdadera de Valentino me alcanzó y capturó. Me sentí como una novicia a quien un felino poderoso guía en una danza ritual.”

¿Cuándo comienza a desparramarse La Cumparsita por el mundo? Entendemos que en fecha bastante temprana, a comienzos de la década del veinte, con las orquestas argentinas que haciendo centro en París viajan por toda Europa y el Cercano Oriente. Ellas son las de Manuel Pizarro, Genaro Espósito, Eduardo Bianco, Juan Bautista “Bachicha” Deambroggio y Francisco Canaro. Pero el empujón final lo dió, al igual que en Argentina, Carlos Gardel, que la difunde en Europa además de grabarla en Barcelona en 1927. A comienzos de la década del treinta La Cumparsita ya era una avalancha imparable en el exterior.

La importancia mundial de La Cumparsita puede medirse por su inclusión en los films extranjeros. Muy bien bailada por el francés Charles Boyer, puede escuchársela en La historia se hace de noche, dirigida en Estados Unidos en 1937 por Frank Borzage. Pocos años más tarde, en 1942, Geroge Raft protagoniza Broadway, dirigida por William A. Seiter; se trata de una suerte de autobiografía filmada en la que Raft baila La Cumparsita haciendo referencia a su anterior película Bolero, que lo había consagrado como bailarín de tango. Gene Kelly la bailó, en estilo fantasía, en el musical Leven anclas, de George Sidney, Estados Unidos, 1945. Con intención humorística la bailaron Jimmy Durante y Esther Williams en El recuerdo de tus labios, Richard Thorpe, Estados Unidos, 1947.

Son notables dos películas estadounidenses dirigidas por el autríaco Billy Wilder, él mismo gran bailarín de tango: Sunset Boulevard, de 1950, y Una Eva y dos Adanes, de 1959. En la primera la bailan Gloria Swanson y William Holden al compás de una pequeña orquesta en escena, con estupendos arreglos de Franz Waxman, quien mereció un premio Oscar por su labor. En la segunda película la bailan, en clave de parodia, Joe E. Brown y Jack Lemmon, disfrazado de mujer. La Cumparsita será a lo largo de toda la película el leitmotif de la extraña relación entre ambos.

Pero no sólo el cine de Hollywood se apropió de La Cumparsita. En Italia, por ejemplo, se destaca Ostia, 1970, escrito y dirigido por Sergio Citti y supervisado por Pier Paolo Passolini. Y dejamos de lado las muchas películas nacidas al compás de la actual tangomanía que por recientes son más conocidas.

El que NO bailó La Cumparsita fue Rodolfo Valentino, pues la película en la que baila tango, Los cuatro jinetes del Apocalipsis, es anterior al período sonoro; las bandas de sonido que eventualemente acompañan al film en las copias que circulan en la actualidad fueron agregadas muchos años después del rodaje.